20 de noviembre de 2014

Diputados hidalguenses en el Constituyente de 1917

En el auditorio del Museo Casa de Carranza puede leerse el texto original de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, grabado en placas de metal. En dicho documento figuran únicamente nueve firmas correspondientes al estado de Hidalgo: Antonio Guerrero, Alberto M. González, Alfonso Cravioto, Ismael Pintado, Alfonso Mayorga, Leopoldo Ruiz, Rafael Vega Sánchez, Matías Rodríguez, Refugio M. Mercado y Alfonso Mayorga. Que la firma de Crisóforo Aguirre no aparezca me llevó a buscar información en libros y documentos; no encontré explicación, pero sí datos interesantes y nuevas interrogantes, que consigno en las siguientes líneas.



Sin considerar a Alberto M. González, de quien hasta ahora no he encontrado datos biográficos, cinco de los diputados hidalguenses al Congreso Constituyente fueron militares formados en el campo de batalla; cuatro cursaron el bachillerato en el Instituto Científico y Literario del Estado y, de ellos, tres estudiaron Derecho. De estos últimos, dos fueron intelectuales y poetas.

En cuanto a la carrera legislativa, Antonio Guerrero y Alfonso Cravioto tenían alguna experiencia, ya que ambos habían sido integrantes de la XXVI Legislatura. Algunos fueron diputados posteriormente; Cravioto, además de diputado fue dos veces senador, y Matías Rodríguez, llegó a ser gobernador de Hidalgo.

Un dato curioso es que antes de estudiar Derecho y ser diputado, Refugio M. Mercado había realizado la carrera eclesiástica, sin llegar a ordenarse. Otro dato es que Antonio Guerrero fue diputado por Hidalgo a pesar de haber nacido en Chinabampo, Sinaloa. Uno más es que, según Abraham Pérez López, autor del Diccionario Biográfico Hidalguense, existen dudas sobre la participación de Crisóforo Aguirre en el Congreso Constituyente, lo que explicaría por qué su firma no aparece en las placas del Museo Casa de Carranza.

En cuanto a las edades de los diputados hidalguenses, en 1917 los mayores tenían 40 años y el más joven, Ismael Pintado, sólo 27. Alfonso Mayorga y Leopoldo Ruiz Labastida morirían asesinados en la Hacienda de Pozuelos, el 21 de abril de 1924. El más longevo de ellos fue Alfonso Cravioto, quien falleció a los 71 años de edad, siendo senador de la República.

A continuación incluyo algunos datos biográficos. Con excepción de lo referente a Antonio Guerrero, que procede de Wikipedia, toda la información fue tomada del Diccionario Biográfico Hidalguense de don Abraham Pérez López.

Antonio Guerrero. Nació en Chinabampo, Sinaloa, en 1886. En 1912 se unió a la Revolución Mexicana como capitán del 4o. Batallón Irregular de Sonora, cuyo jefe era Álvaro Obregón. Fue diputado en el Congreso Constituyente de 1917 por el estado de Hidalgo, aunque ya en la XXVI Legislatura había sido suplente por el distrito de Zimapán. Obtuvo el grado de General de División y fue jefe de operaciones en varios estados.

Leopoldo Ruiz Labastida. Nació en Jiliapan, Pacula, Hidalgo, en 1882(?) Alcanzó el grado de coronel y fue diputado constituyente de 1917 por el distrito de Apan. Después militó en el delahuertismo, en las fuerzas comandadas por el general Marcial Cavazos, y murió fusilado con él en la Hacienda de Pozuelos, el 21 de abril de 1924.

Rafael Vega Sánchez. Nació en Huichapan, Hidalgo, en 1888. Estudió en el Instituto Científico y Literario, donde posteriormente se desempeñó como catedrático de literatura y gramática. Participó en la lucha armada en las filas del general Nicolás Flores y obtuvo el grado de mayor. Fue electo diputado al Congreso Constituyente por el V Distrito electoral del Estado de Hidalgo. Ejerció el periodismo y obtuvo varios premios poéticos. Murió en la Ciudad de México el 13 de febrero de 1946 y fue inhumado en el Lote de Constituyentes del Panteón de Dolores.

Alfonso Cravioto Mejorada. Nació en Pachuca, Hidalgo, el 24 de enero de 1884. Estudió el bachillerato en el Instituto Científico y Literario del Estado y la licenciatura en Derecho en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México. En su faceta parlamentario fue diputado a las XXVI y XXVII legislaturas (1912-1913 y 1917-1918, respectivamente), al Congreso Constituyente por el 7º. distrito electoral del Estado de Hidalgo, así como senador por Hidalgo en 1918-1922 (XXVIII y XXIX legislaturas) y 1952-1958 (XLII y XLIII legislaturas). Falleció en la Ciudad de México el 11 de septiembre de 1955 y fue inhumado en el Lote de Constituyentes del Panteón de Dolores.

Matías Rodríguez Melgarejo. Nació en Tetepango, Hidalgo, el 24 de febrero de 1876. En 1916, con el grado de mayor, fue electo diputado al Congreso Constituyente por el distrito de Tula. Por el mismo distrito fue posteriormente diputado a las XXVIII y XXX legislaturas (1918-1920 y 1922-1924, respectivamente). En 1924 asumió la gubernatura constitucional de Hidalgo, que entregaría al ingeniero Bartolomé Vargas Lugo, el primero de abril de 1929. Falleció el 11 de noviembre de 1945, en Acolman, Estado de México, a consecuencia de un accidente automovilístico.

Ismael Pintado Sánchez. Nació en Zimapán, Hidalgo, en 1889. Estudió en el Instituto Científico y Literario y obtuvo el título de licenciado en Derecho. Fue juez 5º. en la Ciudad de México en 1915. En 1916-17 fue diputado al Congreso Constituyente. Después fue juez de instrucción militar en la capital del país. De 1917 a 1919 fue diputado por Zimapán a la legislatura del Estado de Hidalgo. Posteriormente fue procurador general de justicia en el estado de Tamaulipas. En 1926-1928 fue diputado a la legislatura federal. Murió en la Ciudad de México en 1939.

Refugio M. Mercado Fuentes. Nació el 4 de julio de 1876 en Santa Ana Tianguistengo, Hidalgo. Realizó la carrera eclesiástica en el Seminario de Tulancingo, sin ordenarse. Estudió en el Instituto Científico y Literario y obtuvo el título de abogado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Fue juez en Huejutla, Zacualtipán y Pachuca así como agente del ministerio público y después diputado al Congreso Constituyente por el 10º. distrito electoral de Hidalgo. Ocupó también el puesto de magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado y fue comisionado para determinar los límites entre los estados de Hidalgo y México, en 1919. Fue revisor del arancel de abogados en Pachuca en 1922 y después funcionario judicial en el Estado de Morelos y la Ciudad de México. Murió en 1938 (¿?)

Alfonso Mayorga Olivares. Nació en Jacala de Ledezma, Hidalgo, el 6 de noviembre de 1886. En 1910 se unió a la lucha contra Porfirio Díaz. Tras el asesinato de Francisco I. Madero se puso a las órdenes del general Nicolás Flores y, al tomar Pachuca en 1914, fue nombrado inspector general de policía del Estado. Unido al carrancismo combatió contra las tropas de Villa en la Huasteca y en agosto de 1915 intervino en la ocupación gonzalista de la Ciudad de México. En 1916-1917 fue diputado federal constituyente por el distrito de Zimapán. En 1920 se unió al Plan de Agua Prieta, pero en 1923 se sublevó contra Obregón con el grupo del general Marcial Cavazos y, con él, murió en la Hacienda de Pozuelos, Hidalgo, el 21 de abril de 1924.

Crisóforo Aguirre. Originario de Mixquiahuala de Juárez, Hidalgo. Conocido como “el patriarca de Mixquiahuala”, realizó una campaña agrarista y luchó por el mejoramiento de sus coterráneos. Según Abraham Pérez López: “No está comprobado, aunque en varias fuentes se menciona, que fue Constituyente de la República en 1917; pero sí fue firmante de la misma”. Murió en septiembre de 1937.

1 de noviembre de 2014

Alfonso Cravioto, director general de Bellas Artes

Durante una visita al Museo Casa de Carranza me encontré con una exposición temporal titulada INAH: Heredero de una vocación. Periodo de Gobierno de Venustiano Carranza. A pesar de lo pequeño de la muestra, ubiqué varios datos interesantes sobre la gestión de don Alfonso Cravioto como director general de Bellas Artes. Por ejemplo, una de las cédulas informa sobre un proyecto para crear un Museo de Arte Colonial en el ex convento de la Merced, en la ciudad de México. Transcribo la cédula a continuación:

Con el afán de impulsar los proyectos del Museo Nacional, el director general de Bellas Artes, licenciado Alfonso Cravioto, proyectó la creación del Museo de Arte Colonial, que se ubicaría en el ex convento de la Merced, pues ya no había suficiente espacio para exhibir tanto las colecciones del Museo de Historia, Arqueología, como las de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Los planes para formar el nuevo museo venían de tiempo atrás: desde 1913 se contaba con un informe de las condiciones físicas del inmueble, después de su ocupación por las fuerzas militares. El proyecto se formalizó en el Diario Oficial de los Estados Unidos Mexicanos, con fecha del 24 de octubre de 1914; fue suscrito y firmado por el secretario de Instrucción Pública, Félix Palavicini. En el documento se destacó que, para instalarlo, se tenía en mente al Museo de Cluny de París; es decir, el Museo Nacional de la Edad Media, creado en 1843.

El primero de noviembre de 1914 fue el último acto oficial en la ciudad de México de Venustiano Carranza, que visitó el inmueble de la Merced en compañía de Palavicini y Cravioto. Si bien el Museo de Arte Colonial jamás cristalizó, como proyecto estuvo vigente por lo menos hasta el año de 1917. Muestra de ello fue la toma de protesta de Antonio Rivas Mercado como su director, el 11 de mayo de dicho año, y todos los trabajos de adaptación del inmueble.

Precisamente hoy, primero de noviembre de 2014 se cumplen 100 años de esa visita que un fotógrafo testimonió en la siguiente imagen:
Alfonso Cravioto es el último, en orden de izquierda a derecha.

En otra cédula de la Exposición se informa que en 1915, con el gobierno de Carranza de regreso en la Ciudad de México, Alfonso Cravioto encomendó al pintor Jorge Enciso la recién creada Inspección General de Monumentos Artísticos:


Enciso, quien, como Cravioto, había pertenecido al grupo del Ateneo de la Juventud, tenía entre sus nuevas atribuciones la conservación no sólo de los monumentos históricos, sino también de las riquezas naturales:

Me parece que de lo que nos hablan estos tres datos es de un afán por preservar el patrimonio cultural mexicano, minado por las guerras civiles del siglo XIX y también por la ignorancia y el desinterés.

30 de diciembre de 2013

Rafael Cravioto, gobernador interino del Estado de Hidalgo (1876-1877)

Cuenta Teodomiro Manzano que el lunes 20 de noviembre de 1876, la Diputación Permanente del Congreso del Estado de Hidalgo desconoció a Sebastián Lerdo de Tejada como presidente de México y a Justino Fernández Mondoño como gobernador de Hidalgo, “reconociendo el movimiento revolucionario iniciado en Tuxtepec”.1  En periodo extraordinario de sesiones, la Legislatura aprobó las decisiones tomadas por la Diputación Permanente y Joaquín Claro Tapia, presidente del Tribunal Superior de Justicia, se hizo cargo del gobierno del Estado.
 
El siguiente sábado 25 de noviembre, informa Manzano, “entran a Pachuca victoriosas las fuerzas revolucionarias que mandaba el General D. Rafael Cravioto, quien quedó como Gobernador [interino] y Comandante Militar del Estado. Le hizo entrega el Lic. Claro Tapia”.Ese mismo día, Rafael Cravioto dirige el siguiente mensaje:


EL C. GRAL. RAFAEL CRAVIOTO,
A LOS HABITANTES DEL ESTADO DE HIDALGO:

Conciudadanos: Desde el principio de la guerra que hemos hecho contra los tiranos, y que felizmente concluye, fui honrado por el caudillo de la insurrección con el cargo de Comandante Militar del Estado, cuyo puesto vengo desempeñar ahora sin las agitaciones consiguientes a la vida de los campamentos. Mis antecedentes políticos y militares, señalan propiamente cuál será mi conducta en el gobierno provisional que se encarga, y fiel a mis creencias liberales y consecuente con los principios proclamados en el plan de Tuxtepec, antes como ahora, mi programa administrativo es cumplir y hacer cumplir las leyes de la unión y del Estado; restablecer el principio de moralidad en la pública administración; dar garantías a los ciudadanos y sus propiedades; asegurar el orden en la sociedad; castigar severamente a los malvados, que incurrieron en delitos del orden común y acosaron a los pueblos, y procurar la concordia entre los hijos del Estado, cuyos intereses son los míos; será una nuestra tendencia y unos nuestros sentimientos, que son el bien común de nuestros compatriotas, el progreso moral y material de Hidalgo y la paz establecida dentro del orden y la libertad.

Sin temores y sin odios, con la confianza de los que obran bien, vengo transitoriamente a gobernaros, dispuesto a proteger a los buenos y a ser inflexible con los malos, esperando de vuestro patriotismo y buen sentido que coadyuvarán con vuestras opiniones y aquiesencia a la reconstrucción política de nuestro país.

Sin distinciones de partido ni odiosas preferencias, cabrán en mi administración todos los ciudadanos que por su inteligencia y honradez merezcan la confianza pública y sean dignos de un gobierno que tiende a la moralidad y al orden.

Al dirigiros la palabra y anunciaros mi conducta en el poder, concluyo por deciros que nada quiero para mí, que todo ha sido y es para el Estado.

Pachuca, noviembre 25 de 1876. Rafael Cravioto. 3

Casi dos meses después, Cravioto renuncia al cargo para contender en las elecciones para gobernador constitucional. El Periódico Oficial del Estado (POE) publicó el texto de renuncia, mismo que transcribo a continuación conservando la puntuación y ortografía del original.

Periódico Oficial, Pachuca, Enero 27 de 1877.
Renuncia del C. General Rafael Cravioto

Postulado por varios pueblos del Estado de Hidalgo para Gobernador Constitucional del mismo, he creído un deber de conciencia y de patriotismo aceptar tal postulación. Como único obstáculo para mi candidatura, pues creo reunir todos los requisitos, incluso el de la residencia que exige la Constitución del Estado, existe la prevención del art. 57, fracción IV, que prohíbe sea elegido gobernador el que desempeñe tales funciones al verificarse la elección.

Para remover tal obstáculo, y no impulsado por otro motivo, me veo en la necesidad de presentar al C. General 2º. en gefe, encargado del Ejecutivo, por el respetable conducto de ud., la formal renuncia que hago del cargo de Gobernador y Comandante militar del Estado de Hidalgo, con que me honró el Gobierno de la insurrección nacional.

Ruego á ud. que al dar cuenta con esta mi renuncia al Gefe del Ejecutivo, se sirva hacerle presentes mis sentimientos de gratitud, por la confianza que en mí depositó, y por las atenciones con que me ha honrado durante el tiempo de mi administración.

Libertad en la Constitución. Pachuca, enero 19 de 1877.- Rafael Cravioto.- Ciudadano Ministro de Guerra y Marina.- México.4

El viernes 26 de enero de 1877, Rafael Cravioto entregó el Gobierno y la Comandancia Militar a Manuel Ayala.

Referencias
  1. Teodomiro Manzano, Anales del Estado de Hidalgo, Segunda parte. Comisión Especial Interinstitucional para Conmemorar el Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana de 1910,  2ª. ed., Pachuca, 2009, pp. 55-56.
  2. Loc. cit.
  3. T. Manzano, Op.cit., Tercera parte, p. 242.
  4. Periódico Oficial del Estado de Hidalgo, Pachuca, 27 de enero de 1877.

17 de mayo de 2013

Así se celebró en Hidalgo el 5 de mayo en 1892

Juan Manuel Menes Llaguno relata en esta nota cómo celebró el gobierno del estado de Hidalgo los primeros 30 años de la Batalla del 5 de Mayo, en 1892.

El 5 de mayo en la historia de Hidalgo
El Sol de Hidalgo
5 de mayo de 2013

Por Juan Manuel Menes Llaguno
Cronista del Estado de Hidalgo


Pachuca, Hidalgo.- Durante el prolongado gobierno de la dinastía Cravioto: Rafael, Simón y Francisco, que se desempeñaron en el Ejecutivo estatal de 1876 a 1897, el 5 de mayo era una de las más significativas fechas del calendario cívico hidalguense, en la que independientemente de recordar la epopeya del Ejército mexicano, se exaltaba la participación del entonces coronel Rafael Cravioto, quien se presentó en aquella memorable gesta ante el alto mando mexicano para coadyuvar con sus hombres a la defensa de la ciudad de Puebla, ordenándosele permanecer al lado del general Miguel Negrete, aquel militar conservador que exclamó al saber de la invasión del ejército francés a México "Yo tengo Patria antes que partido", y se puso a las órdenes de Zaragoza para resistir el embate del enemigo.



En recuerdo de aquella hazaña, el jueves 5 de mayo de 1892, el gobierno hidalguense echó la casa por la ventana para celebrar 30 años de aquel acontecimiento. Un folleto de 24 páginas, profusamente ilustrado con imágenes, dio cabal idea de aquella celebración, sobre todo de la participación del para entonces Gobernador del Estado, que lo era ya por segunda ocasión, ya que habiendo gobernado entre 1877 y 1881 la primera vez, dejó la gubernatura en manos de sus hermanos Simón (1881-1885) y Francisco (1885-1889) y la recuperó en 1889, permaneciendo en ella hasta 1897.
 
El programa dio inicio a las 6 de la mañana, con el izamiento de la bandera nacional en los edificios públicos de la ciudad, fundamentalmente en el viejo Palacio de Gobierno, de las calles de Iturbide, actualmente de Venustiano Carranza, en cuya ceremonia estuvo presente el propio gobernante, pulcramente ataviado con levita y camisa de cuello alto, luciendo al pecho las diversas condecoraciones que le había otorgado el gobierno de la República hasta entonces.
 
Entre las 6:15 y las 8 de la mañana se tronaron en diferentes puntos de los cerros que circundan a la ciudad, cargas de dinamita cada 15 minutos. A las 8:30 se sirvió un almuerzo en honor de las fuerzas militares, en el patio del cuartel militar de San Francisco, donde el gobernador entregó insignias a clases y tropa y se guardó un minuto de silencio por los caídos en la batalla treinta años atrás.
A las 12 del día, el gobernador procedió a inaugurar la calle que llevaría desde entonces el nombre del insigne general Ignacio Zaragoza, para lo cual escogió la arteria que parte de la plaza de las Diligencias, hoy de la Independencia, hasta desembocar en la de "Puente de Gallo", actual Julián Villagrán. El gobernador, acompañado de su gabinete, recorrió a pie lentamente aquella vía, en medio de los aplausos de cientos de pachuqueños. La calle fue adornada para la ceremonia con festones de papel tricolor y pendones de follaje y flores.
 
Al término de aquel acto se dirigieron todos a la Plaza de La Constitución, donde se improvisó un manteado, sobre la explanada de mercaderes, hoy mercado Primero Mayo, desde la cual las autoridades presenciaron un corto desfile encabezado por las fuerzas militares acantonadas en la ciudad, cerró aquella parada cívica el aplaudido contingente de la policía montada, que era conocido como los "Rurales".
 
A las dos de la tarde fue servido un banquete en los patios del Instituto Literario en las calles de Mariano Abasolo, al que asistieron también personalidades del comercio pachuqueño y, desde luego, los dueños y administradores de las más importantes compañías mineras de la comarca.
 
Finalmente, a las seis de la tarde, dio inicio una larga velada literaria en el entonces flamante teatro Bartolomé de Medina, en la que participaron los conjuntos musicales de las fuerzas militares y policiacas, así como alumnos de distintas escuelas, entre ella la que llevó el nombre de Ignacio Zaragoza, ubicada en la calle de Galeana, mejor conocida como Escuela de la Jerusalén, por alojarse en lo que fue la capilla de ese nombre, actualmente domicilio de la Gran Logia del Estado de Hidalgo.
 
En aquella velada el discurso oficial corrió por cuenta del licenciado y notario Público Félix Vergara Lope, quien, enfático, dijo entre otras cosas que la mañana del 5 de mayo de 1862, el ejército de indígenas zacapoaxtlas comandado entre otros por el coronel Francisco Cravioto, embistió con fiereza suprema a los ordenados batallones invasores y les hizo retroceder, mostrando con su actitud la bizarría de las razas autóctonas y el orgullo patriótico de comandantes como el "ínclito" general Rafael Cravioto, al que terminó aludiendo en un extenso poema, como se acostumbraba entonces.
La nota periodística aparecida el domingo 8 de mayo en el semanario "El Minero de Pachuca", concluye con una amplia reseña de la despedida a los asistentes. De pie, dice la reseña, acompañado por su esposa y el secretario del Despacho, el general Cravioto se despidió de mano de todos y cada uno de los cerca de 300 asientes a la ceremonia y luego se puso al frente de un contingente que con teas y antorchas recorrió las calles de Leandro Valle, hasta llegar a las del Mesón de La Veracruz, donde se encontraba la casa del mandatario hidalguense.
 
Año con año, hasta terminar su gestión, el gobernador Cravioto aprovechó la fecha del 5 de mayo para inaugurar obras o poner en marcha acciones, tanto en la ciudad de Pachuca como en el interior del Estado; a él se debe, desde luego, la innovación de la nomenclatura pachuqueña, que cambió nombres como los de calle del Caballito, Los Mesones, del Comercio, calle Real o calle Derecha, por los de Iturbide, Matamoros, Doria, Hidalgo o Morelos, asimismo, don Rafael y sus hermanos Simón y Francisco, realizaron una docena de monumentos para recordar a nuestros más insignes héroes, en todos los casos, las develaciones o inauguraciones se hacían precisamente los días 5 de mayo.

www.cronistadehidalgo.com.mx
Pachuca Tlahuelilpan, 5 de mayo de 2013.

21 de abril de 2013

Eva Olga Cravioto Bóxer (1944-2013)



Falleció el 6 de abril de 2013
Desde este espacio enviamos  nuestras condolencias a sus hijos Hugo y Dina

Y la recordamos con algunas de las palabras que Hugo escribió sobre ella:
"Mi madre fue en esta vida terrenal una maravillosa y gran mujer, la cual nos educó predicando con el ejemplo. Nos inculcó el amor a Dios, a ser personas de bien, a ser verdaderos seres humanos en toda la extensión de la palabra, a ser honrados y trabajadores, a amar y respetar a los animales y a toda forma de vida,  el gusto por todo tipo de música principalmente la música clásica, la lectura, a hacer el bien sin mirar a quién. También de ella aprendimos a no cambiar nuestra alma y principios, ya que ella ayudó a muchos familiares, amistades o gente en general, sin esperar nada a cambio y, pese a que en la gran mayoría de los casos el bien que hizo con el mal se lo pagaron, no cambió su forma tan noble y bondadosa de ser. Ella nos enseñó que lo que hacemos y nos pasa en la vida, no es culpa del camino que la vida nos da si no de la senda que nosotros decidimos tomar".


7 de abril de 2013

La visita de don Alfonso

El siguiente cuento histórico, escrito por Luis Corrales Vivar, es una recreación de la visita que don Alfonso Cravioto hizo a Pachuca hacia finales de la década de los 30 del siglo pasado. La visita quedó documentada en la revista Cvltvra Hidalguense, publicación dirigida por el profesor José Ibarra Olivares, un entrañable amigo de don Alfonso. En este cuento, Luis Corrales incluye una parte de la "Salutación a Pachuca", un texto poético muy interesante, porque a diferencia de las primeras obras de don Alfonso, la preocupación estética es más por la imagen que por la versificación lo que, para mí, habla de una evolución en su estilo poético.


La visita de don Alfonso
Arq. Luis Corrales Vivar

Eran alumnos del Instituto. Así llamaban a la máxima casa de estudios de Pachuca en la primera mitad del siglo XX. La institución añosa ya para entonces, se localizaba en las calles de Abasolo en el Centro Histórico de la ciudad y era el lugar en donde se desarrollaba la vida académica de todo el estado. Joaquín y Chucho, compañeros de la preparatoria, más comúnmente llamado el bachillerato estaban comentando en las gradas inolvidables de este edificio la visita que haría al día siguiente el embajador Alfonso Cravioto que regresaba a su natal ciudad y aún más a su escuela de la juventud, el Instituto Científico y Literario del Estado.

-Dicen que Cravioto fue invitado por el profesor José Ibarra Olivares y por las autoridades de nuestra escuela-, dijo Chucho, estudiante de la prepa con destino a la carrera de ingeniero de Minas.

-Es que van a premiar a maestros que tienen más de veinte años de labor y aprovechando la ceremonia invitaron al licenciado Cravioto para que diga un discurso-, hablaba Joaquín, a quien los compañeros apodaban Agamenón.

-Dicen que va a venir el gobernador Rojo Gómez.

-Sí, claro, y también asistirá el presidente municipal, general Juvencio Nochebuena.

-Esto se le ocurrió al director del Instituto, el doctor Agustín Torres Cravioto porque dicen que como es su pariente, por eso lo invitó.

-No creo, don Alfonso Cravioto es un personaje, fíjate en su corta vida todavía, ha sido muchas cosas, fue precursor de la Revolución pero de los de a de veras, ya que andaba de jovencito con los Flores Magón y con Juan Sarabia.

-¿Cómo crees? ¿A poco?

-Claro y cuando era alumno del Instituto, cuando aquí mismo tomaba clases, ya era combatiente contra el régimen porfirista a través de sus escritos en los periódicos, no cumplía veinte años y ya era compañero de los Castrejón y los hermanos Bracho, con los que fundó la Corporación Patriótica Privada.

-¡Ah, sí!, precisamente con don Baltasar Muñoz Lumbiere que era su profesor y por quien se llama así nuestro auditorio principal.

-Oye Chucho, ¿tú sabes que nuestro auditorio fue la Iglesia de NS de Guadalupe, durante el tiempo en que fue Hospital de los frailes de San Juan de Dios?

-Sí, claro. De hecho fue el primer lugar de Pachuca en donde se veneró a la virgen de Guadalupe, y la imagen que aquí se encontraba fue a dar a la Iglesia de La Asunción.

-Pues lo de mañana va a estar bien piocha, porque todos esperamos con ansia al licenciado Cravioto. Y es que como te decía su vida ha sido muy fructífera-, decía Agamenón cuando llegó otro compañero, Javier, y les dijo:

-Quiubo cuates, ¿qué traen? ¿A poco no va a haber clases?

-No sí, lo que estamos comentando es lo de mañana.

-Ah sí claro, la visita del embajador Cravioto.

Terció Agamenón diciendo: Cravioto además de precursor de la Revolución, fue revolucionario con Don Francisco I. Madero, diputado a la legislatura maderista y diputado al Constituyente de Querétaro.

Chucho dijo: También fue ministro de Instrucción Pública con Obregón y de ahí se fue de embajador y ahora regresa después de muchos años en varios países.

-Bueno y ustedes, ¿por qué saben tanto del embajador?

Agamenón contestó: Yo, porque es mi pariente y Chucho porque es pariente de su novia y que o que, ¿no te acomoda?

Al día siguiente las cosas se dieron así y hubo una gran sorpresa:

El ambiente era cálido; el Instituto escucharía y ovacionaría el regreso de uno de los ilustres ex alumnos. Al presentarse don Alfonso Cravioto en la Tribuna, sencillo y discreto como era su costumbre, el público lo ovacionó y resonaron jubilosas dianas, él saludó emocionado y trémulo, recordó en un segundo sus andanzas de jovencito liberal e inquieto, sintió el espíritu de don Francisco Noble, percibió el aliento de un Baltasar Muñoz Lumbiere y de los más profundo de su corazón brotaron emocionadas las siguientes palabras:

Pachuca, de las entrañas de plata y de los sentimientos de oro, que extiendes cañada arriba, tu agilidad flexuosa por los cerros.
Pachuca tiarada de magueyes, y enjoyada de chocolines, musical de jilgueros y sonora de besos enlunados.
Pachuca de las calles quebradas y de los hombres enteros.
Pachuca de las palanquetas insuperables y de los dulces de viznaga, de los perales de almíbar y de las tunas capciosas.
Pachuca de los caballos verdes de los patios y de las cuentas rojizas de los pirules.
Pachuca del río amarillo y de los sueños rosados.
Pachuca de los mineros viriles y de las mujeres alucinantes.
Pachuca de los eucaliptos perfumados, los de alcanfor de bíblicos aromas, que envuelven en ambiente del Cantar de los cantares tu jardín enrelojado, alrededor del cual las novias inquietantes dan vueltas como en una ruleta del amor.
Pachuca de los gallos románticos y de las charrascas agresivas.
Pachuca de la feria de San Francisco, búcaro del folclore y ramillete de efusiones populares.
Pachuca del aire bravío y del ímpetu libertario.
Pachuca del trabajo en acción y del pensamiento en obra, conquistadora del presente e incubadora del porvenir.
Pachuca, toda sangre heroica para toda noble causa y todo sacrificio para todo alto deber.
¡Pachuca, madre, novia y maestra!
¡Pachuca, patria comprimida, te beso y te saludo!...

Después de este hermoso y poético saludo, inesperado además, el público se entregó al orador en aplausos y vivas, el auditorio se encendió de admiración y tras larga ovación, el señor Cravioto continuó su discurso lleno de trascendentales enseñanzas a la juventud que lo escuchaba y de un espíritu de orientación definido en el que dejó ver sus cualidades de pensador profundo y claro sociólogo. Fue esta noche un triunfo para Cravioto y el Instituto Científico y Literario del Estado. Pachuca se enorgullecía de recibir a tan preclaro hijo.

Agamenón, Chucho y otros compañeros comentaron al final de la ceremonia:

-Qué bárbaro. No, pues con razón. -dijo Javier.

- Hay que ver si lo podemos saludar de mano. -Propuso Chucho.

- Mis respetos para él…me dejó bien apantallado. -Finalizó Agamenón.

2 de abril de 2013

Francisco Cravioto y el monumento a Hidalgo.

La Cronista de Pachuca, Sara Montes, publicó ayer, en El Sol de Hidalgo, una interesante nota sobre la colocación de la primera piedra del monumento a Miguel Hidalgo, en la Plaza de la Constitución de Pachuca, durante la gestión de Francisco Cravioto como gobernador de Hidalgo. Reproduzco el texto completo:
 

El Sol de Hidalgo
1 de abril de 2013
Por Sara Montes Romero
Cronista de Pachuca de Soto

Pachuca, Hidalgo.- La Plaza de la Constitución es la más antigua de Pachuca. Ubicada en el Centro Histórico, tiene una gran tradición, pues con ella se inició el trazo de la ciudad y fue el eje de las principales actividades de los pobladores.

Su historia ha sido contada a través del tiempo por los historiadores, destacando el monumento con la estatua del Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, la cual fue considerada como la más hermosa de la República.

El diseño y construcción del mismo, con toda seguridad, fue encargado al escultor y arquitecto de origen italiano Cayetano (Gaetano) Tangassi, en el año 1886. Alguna vez se atribuyó su hechura a los hermanos Juan y Manuel Islas, artesanos de Real del Monte, y creadores del monumento fúnebre a Benito Juárez, en el Panteón de San Fernando; aunque es cierto que los mencionados hermanos hicieron una estatua del Padre de la Patria, ésta fue para la Ciudad de México, en el año 1872.

El inicio de la construcción fue muy importante, ya que dice la crónica que en junio de 1886 se llevó a cabo la colocación de la primera piedra de la obra, iniciativa del gobernador Francisco Cravioto.

Ese día, desde muy temprano, la fuerza del Estado se formó en la Plaza de la Constitución, los acordes de la música se empezaron a escuchar, igual que los repiques de las campanas de la iglesia que anunciaban a los habitantes de este mineral acerca de la solemnidad de la ceremonia.

Después de las once de la mañana llegó la comitiva que había salido de la casa de gobierno, pasando a ocupar el estrado que había sido preparado. Al frente iba el gobernador; a sus lados, como era la costumbre en los grandes eventos, sus hermanos don Rafael y don Simón, ambos ex gobernadores del estado, y los funcionarios del gobierno, que poco a poco fueron tomando sus lugares.

Al inicio, el doctor Navarro tomó la tribuna como orador oficial, siendo muy aplaudido. Siguió el señor Valenzuela, quien improvisó algunas frases que animaron al público, para dar paso a la lectura del acta del momento que decía: "Siendo los diez días del mes de junio de 1886, sexagésimo quinto de la Independencia Mexicana y décimo sétimo de la erección del Estado, el gobernador Francisco Cravioto, 5º. Constitucional de la entidad, colocó solemnemente la primera piedra de este monumento, consagrado como un tierno recuerdo de la gratitud hidalguense a la venerable y santa memoria del heroico párroco de Dolores, del inmortal Miguel Hidalgo y Gallaga, que en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 inició la grande obra de la emancipación política de México, rompiendo para siempre los lazos de servidumbre que unían a esta colonia con la metrópoli española. En testimonio de verdad suscriben esta acta... Siguen las firmas que son bastante numerosas, figurando en primer término el señor gobernador del Estado, los señores D. Rafael y D. Simón Cravioto, el presidente de la Legislatura, el presidente del Tribunal Superior, los secretarios de Gobernación y de Hacienda, el Jefe Político y el Presidente Municipal".

De la mencionada acta circularon diversas copias elegantemente impresas con letras de oro, y varias personas pasaron a recoger las firmas de todos los presentes que quisieron ser partícipes del imperecedero acto, dejando sus autógrafos en el documento que quedaría en los anales de nuestra historia.

Enseguida llegó el momento culminante cuando el gobernador se levantó del sitial que ocupaba y descendió a la rampa, en cuyo fondo depositó la primera piedra, a la cual, de acuerdo con la antigua costumbre, se le adhirió una caja especial, una urna que contenía el mencionado pergamino original con el acta escrita con letras de oro; las diferentes monedas de plata y oro del cuño corriente de ese año, un calendario de los más exactos y el plano del monumento. Se dice que en ese instante "se llenaron los aires del alegre sonido de las campanas, la detonación de los cohetes, las notas del Himno Nacional y el estampido del cañón, formando estos ruidos un todo difícil de describir".

Ya para terminar el programa, se informó que el arquitecto Cayetano Tangassi sería el constructor del monumento, y éste obsequió al gobernador una copa y un cucharon de plata, verdaderas obras de arte, con inscripción alusiva al acto. Por la tarde, Tangassi invitó a pasar a su taller y dio una explicación sobre el diseño, revelando que el monumento tendría 12 metros de elevación, y la base sería de piedra Chiluca perteneciente al estado, con incrustaciones de mármol. Que se había encargado en Florencia, Italia, la elaboración de la estatua de mármol de Carrara Rotachone, de primera clase, al igual que las cuatro águilas de un metro cada una, que estarían a sus pies, y las grandes planchas de mármol con inscripciones y bajo relieves para decorar el pedestal.

Señaló que en la base habría cuatro fuentes, cada una con la figura de un insurgente, y algo importante: que al frente del monumento luciría la imagen de la Virgen de Guadalupe y de la Bandera Mexicana.

En realidad todo quedó como lo dijo Tangassi, sólo faltó la imagen de la Virgen, la cual no fue puesta arriba del nombre de don Miguel Hidalgo y Costilla, como estaba en el plano y como se dijo aquel día.

De lo anterior se desprende que a los pies de la estatua del padre de la Patria, en la cimentación, se encuentra la mencionada urna que contiene un tesoro para los pachuqueños. Fue guardada hace casi 127 años, por los hombres que dirigían los destinos del estado. Seguramente lo hicieron para que quedara constancia del tiempo, de la fecha y el motivo de la construcción del monumento, y para que en el futuro supiéramos, quienes estuvieron ahí ese memorable día. Colocaron lo que hoy se llama una cápsula del tiempo, pero no especificaron cuando se abriría.

Una acepción de la palabra tesoro dice: "Son cosas de valor que han sido escondidas y que uno encuentra por casualidad". En realidad esas cosas de valor para los pachuqueños quedaron escondidas desde hace más de un siglo, y casualmente al hacer una investigación, me encontré con esta interesante historia. Quizás al saber de la existencia de la caja, se tendría la curiosidad por ver el contenido, y por saber si en realidad permanece enterrada después de tanto tiempo, después de tantas remodelaciones. Sin embargo, como creo que la base del monumento no puede ni debe removerse por obvias razones, el tesoro permanecerá por siempre oculto, a los pies de la estatua que honra al hombre que nos dio patria y libertad, y cuyo nombre lleva nuestro Estado: Miguel Hidalgo y Costilla.

cronistadepachuca@yahoo.com.mx


Como bien apunta Sara, otras fuentes atribuyen a Juan y Manuel Islas, artistas de Real de Monte, la autoría del monumento. Posteriormente nos referiremos a esas fuentes en este mismo blog.

19 de enero de 2013

Homenaje: Alfonso Cravioto desde la estética y la filosofía

En el 129 aniversario del natalicio de don Alfonso Cravioto (1884-1955), se realizará un homenaje cuyo propósito es explorar tres facetas poco conocidas de este hombre multifacético: como poeta, como crítico de arte y como filósofo.



La cita es el jueves 24 de enero, a las 17:00 horas, en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana. Pedro Antonio de los Santos 84, colonia San Miguel Chapultepec, en México, D.F. La entrada es libre.